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Cafe con Sensei


17-dez-2018

Cortando la Perdición

Nadie es de hierro y todos lo sabemos, o al menos en el inconsciente sabemos que no somos de hierro. Somos débiles.
Ir lejos de toda nuestra familia, nuestros padres, hermanos y amigos para quedarse años requiere de valor. Principalmente cuando se está solo.
La soledad, las dudas, la ansiedad y el miedo que solo pasan cuando nos distanciamos de "nuestro lugar".
Es en estos momentos que una brújula, una mano amiga es importante. Y cuando hablo de "amigo amiga", digo de la que te ayuda, pero también te exige.
Siendo directo: si usted tiene a Niten, no va a estar solo, no va a perderse.
Suerte de aquel que tiene a Niten cerca...

 

"Shitssureishimassu

Nací en Fortaleza y hace unos siete años decidí mudarme a San Pablo en busca de realizar una especialización profesional y complementar mi formación académica. En esa época, nunca había pasado más de un mes lejos de mi ciudad natal y de mi familia, pero sentí que la hora era esa. Recuerdo aquella sensación de miedo mezclado con la esperanza de encarar un mundo totalmente nuevo; la ansiedad y la expectativa de las personas que me amaban para que logre que eso se de bien y las cosas que yo necesité abandonar para poder seguir con ese sueño.

Muy metódico, rígido y poco maleable conmigo mismo (y muchas veces con los demás también), ese comportamiento me daba una (falsa) seguridad de que estaba preparado para lo que aparecía delante de mí. Pero siete años lejos de lo que era mi zona de confort tenían más que enseñarme de lo que yo imaginaba...

En un determinado momento, me vi completamente perdido ante un problema que llegué a pensar que no conseguiría superar. La rigidez con que lidiaba con los sucesos, me llevaba por un camino bastante oscuro. Ya no conseguía distinguir más lo que era personal de lo profesional y eso empezó a afectar mi vida para muy mal. Me despertaba sin ninguna voluntad. Aquel sueño que se había iniciado hace siete años se estaba convirtiendo en una pesadilla que no podía librarme y yo me encontraba solo. Fue ahí que, afortunadamente, sólo me calmé y respiré...

Hace unos siete meses, a través de publicidades y vídeos tomé conocimiento de un tal de Instituto Cultural Niten. A causa de una búsqueda personal, tomé conocimiento de la cultura samurái y del código del Bushido y me preguntaba cómo era capaz de hacer a los hombres de aquella época tan valerosos y dispuestos a entregar sus vidas por lo que juzgaban justo, sin vacilar. Al principio, sólo admiraba de lejos. Hasta que tome valor y realicé un Taller en la Unidad Brooklin en San Pablo con el Senpai Weber y las cosas empezaron a suceder...

Después de ese Taller, realicé una clase experimental en la Unidad Sumaré (mi actual dojo de origen) con los Senpai Marques y Poli. Todavía recuerdo que llegaba todo avergonzado y extrañado de todo aquello, pero al mismo tiempo ya con una profunda admiración por lo que estaba pasando allí. Los Senpai extremadamente atentos y cuidadosos con mi presencia allí. Senpai Toshi súper educada, atenta y entusiasta con mi presencia (incluso sin nunca haberme visto antes). En esta primera clase de Kenjutsu, ya experimenté los katas, sufrí mucho con la posición de seiza (incluso después de algún tiempo de entrenamiento), vestí el bogu, entrené con una, dos espadas, fallé, golpeé, luché, perdí y vencí ... Y de ahí en adelante fue a vestir el kimono y seguir entrenando.

Recientemente regresé a Fortaleza por un corto período de vacaciones de diez días. Esta vez, hice mi primera clase de Iaijutsu. Siendo recibido en mi ciudad natal ahora por los Senpai Izakiel y Edson, la sensación ya era diferente. Incluso mucho más experimentados que yo, ya parecía que éramos hermanos en una misma caminata y que estábamos allí para seguir mejorando juntos. El cuidado de los Senpai en orientar la técnica correcta, en "indicar" con la debida intensidad e incluso en comandar un "golpea con menos fuerza si no va a hacer saltos rana (sapitos)!" (Jajajajajaja) sólo hacía más evidente la importancia que ellos daban para continuar con nuestra mejora personal y no huir del embate, por más difícil que sea la situación por delante.

"Ribeiro, vuelve a San Pablo y va a entrenar con Sensei para después regresar y mostrarnos lo que aprendió!" Me dijo el Senpai Izakiel al final de la mañana. respondí Hai!

Hoy regreso a San Pablo consciente de que mi familia se hizo mucho mas grande y con ello también mi compromiso con ella. Y con la sensación de que cada vez que se entra en un dojo (en cualquier lugar), me sentiré más cerca de mi ciudad natal y de mi origen.

Conocí a muchas personas y cosas durante ese período en San Pablo, siendo que de la mayoría de ellas, ya no tengo más contacto. A pesar de los frecuentes cambios a lo largo de ese viaje, adquirí la certeza de que lo que realmente hace la diferencia se queda o regresa a nosotros en algún momento de esa caminata. Aunque sea tan sólo por un período ...

Domo arigato gozaimashita Sensei Jorge Kishikawa
Domo arigato gozaimashita Instituto Cultural Niten"

Ribeiro, Unidad Sumaré



Ribeiro, cirujano pediátrico


Con el grupo del Dojo Sumaré



Con la familia Niten en el Gashuku de fin de año

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