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Cafe con Sensei


28-nov-2014

Caminando en las alturas

A las personas les gusta caminar “en las alturas”, al contrario de hincar los pies en el suelo.
Malgastan su tiempo con prácticas inútiles, leen libros que les toma el tiempo, navegan a seguir ilusiones.

Esta alumna, camina en las alturas, literalmente, y en ese caso es diferente. Seguro que ha enfrentado situaciones durante las cuales le solicitaron todo lo que tenía. Riesgos, intemperies, suerte, infortunio. Todo lo que pasa en el Kenjutsu combate…
¡Mirad como, una vez más, los Momentos de Oro hacen la diferencia para quienes quieren llegar a la cima de la montaña y, por supuesto, no caer en el precipicio!


 “Me gustaría compartir con ustedes acerca de mi experiencia en los entrenos de esta semana.
Todavía soy iniciante, empecé a entrenar el Abril de este año.  A cada entreno percibo que aprendo cosas importantes. Pero esta semana fue realmente determinante… El entreno de lunes, en el dojo Ana Rosa, fue prácticamente de luchas. Yo había participado muy pocas veces de luchas, quizás 3, y pude percibir lo cuanto el cerebro tarda para comprender lo que está pasando. Pero seguro que con el tiempo eso se resuelve. Lo interesante es que, en una lucha con un Senpai, él me dijo: “Estás muy preocupada en defenderse. También tienes que atacar!”. Intenté hacer mi mejor para atacar el adversario, pero la lección más importante no fue apenas eso… Me di cuenta de lo cuánto hago eso en mi cotidiano. Lo cuánto me quedo en la defensiva, cuando en la realidad debería ir “para el ataque”. También he percibido lo cuánto, en la vida real, voy al ataque, pero sin ninguna estrategia.

Al final del entreno, Senpai Gilberto habló acerca de las energías de las personas que están luchando, y como cada uno siente esa energía. Aquél que demuestra más confianza, que no se deja intimidar, que tiene una energía más fuerte, acaba llevando una posición de ventaja en la lucha, e invariablemente la gana. Y viceversa. Le pregunté, al final de la clase, cuál era la “solución” para la situación, y él me contestó que era la energía.

Que aun siendo iniciante, toda la energía debe ser puesta allí, en la lucha. Que no se debe dejarse intimidar… Comprendí que hay que tener conciencia de la habilidad física y técnica de cada uno, y hacer lo mejor a partir de eso. Agradecí las enseñanzas y me fui a casa.

El día siguiente, estaba entrenando los katas con el Senpai Delfino, y él me llamó la atención acerca de la energía… me mostró como la energía es un flujo, una hora estamos relajados, el momento siguiente nos armamos parar soltar el golpe. También me mostró que esa energía debe fluir hasta el final del movimiento, y no se debe interrumpir ese flujo, relajar el cuerpo antes del momento exacto. Seguí haciendo los katas con el Senpai, y la diferencia fue gigantesca. Pude percibir perfectamente ese flujo… ¡que descubierta!

Además, percibí que, al practicar con otros compañeros que probablemente no se han dado cuenta, la ejecución fue totalmente diferente. Terminé por conectar esa percepción con las conversaciones del día anterior, y lo cuánto esa energía es perceptible. ¡Me puse a imaginar lo que los más graduados son capaces de percibir!

Al final del entreno, Sensei nos regaló un Momento de Oro, que desde mi punto de vista hizo el encerramiento perfecto de todo lo que yo había vivenciado en eses dos días de entreno.

No me acuerdo perfectamente de la frase, pero era “aquel que sube al palco puede no entrar en el cuarto” (perdón por no saber las palabras exactas…). La explicación fue: es posible que sepas muy bien la técnica y que seas muy bueno en su ejecución, pero eso no significa que “hayas entrado en el cuarto”, o sea, que hayas comprendido el espíritu del camino de la espada.

Sé que todavía estoy MUY lejos de saber sobre las técnicas, y aún más lejos de comprender profundamente el espíritu del samurái. Pero los aprendizajes de esta semana fueron profundos, tal vez porque no han ocurrido de una manera racional.

Fueron aprendidos por la experiencia, por sentir lo que estaba pasando aquel momento del entreno. Sé que hay mucha cosa por venir, pero estoy contenta de haber vislumbrado ese puntito de comprensión.

Agradezco de todo corazón a todos en Niten, que me proporcionaron esas enseñanzas!

Arigatou gozaimashita!” – Lisete (Unidad Ana Rosa)





Lisete no Cho Oyu a sexta montanha mais alta do mundo.

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